Otra sustancia relevante presente en el shiitake es la eritadenina, asociada a la regulación de los niveles de colesterol en sangre. Su consumo habitual, dentro de una dieta equilibrada, puede contribuir al cuidado de la salud cardiovascular. Además, esta seta contiene minerales esenciales como el zinc, el selenio y el cobre, fundamentales para múltiples funciones del organismo.
El shiitake también es una fuente natural de vitamina D, especialmente cuando se cultiva de forma tradicional sobre troncos y se expone a la luz natural. Esta vitamina es clave para el mantenimiento de los huesos, el sistema inmunitario y el metabolismo general.